Un Nobel a ambos lados

La Academia Sueca anunciaba el jueves 7 de octubre el Nobel para Mario Vargas Llosa por su “cartografía de las estructuras del poder y aceradas imágenes de la resistencia, la rebelión y la derrota del individuo”. Preguntado por estas palabras, el escritor reconocía en una entrevista para la segunda edición del telediario de Televisión Española, que se sentía plenamente identificado con ellas, dado que siempre ha defendido que para que la Democracia perviva, el poder tiene que tener unos límites.

Mario Vargas Llosa (Perú, 1936 ) es un escritor que ha repartido su vida entre América del Sur, Europa y América del Norte y de igual manera ha cultivado la ficción, el ensayo, el teatro, el periodismo y la docencia. Políticamente ha evolucionado desde la tendencia a la izquierda de su juventud hasta el pensamiento liberal neoconservador. Incluso fue candidato a la Presidencia de Perú en 1990, momento en el que sufrió una derrota electoral a raíz de la cual se instaló en Madrid y recibió la doble nacionalidad que hoy permitía que las letras españolas fueran también partícipes de este máximo galardón.

Mientras las personalidades del mundo de la cultura y de la literatura se afanaban en determinar que el Premio era un “acto de justicia” para el escritor peruano, que sonaba desde hace años como eterno candidato, Vargas Llosa apuntaba en todas sus declaraciones que éste también era un galardón a la literatura y cultura iberoamericana, e incluía una especial mención al español: una lengua dinámica, creativa y enérgica.

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