En la presentación de Enhebrar la luz, Ángel Velasco repasa poesía y vida

A modo de introducción

Buenas tardes a todos:
Solo he hecho un acto parecido a este… Pero fue hace más de 40 años en el Centro Español de Múnich…, con motivo de la publicación de mi primer libro Escrito en la emigración.
Aún me conmuevo al recordar a un grupo de 30 o 40 personas, de las que por lo menos una docena eran compañeros en la fábrica Siemens, donde trabajábamos…
Si os digo que estoy algo nervioso, supongo que lo entenderéis.
Cuando le he comentado esto del nerviosismo a algún amigo, me ha recomendado que me pegue un lingotazo de whisky, por ejemplo… Otro me ha dicho que lo mejor en estas ocasiones es tomarse un orfidal… He tenido la tentación de hacer las dos cosas, por no quitarle la razón a ninguno de los dos…
Menos mal que se me ha ocurrido comentárselo a mi amiga Emma, la mejor farmacéutica de todo Sanse y una persona llena de sentido común. Me ha dicho: «¡Ni se te ocurra!».
Bueno, pues aquí estoy. Ya os he advertido… Veremos qué pasa.
Trataré de no ser cansino… ni eterno (en el tiempo).
Haré un pequeño recorrido por lo libros que he publicado. Pero que no cunda el pánico… Solo son, contando con el que estamos presentando hoy, seis (¡como los toros…!).

Los contextos

Unas palabras para señalar los contextos:
Como es evidente, el contexto en el que se desarrolla mi primer libro es la emigración en Múnich, donde, con el paréntesis obligado de la mili, estuve desde 1964 hasta mayo de 1975.
El resto de los libros se gestaron en la España que va del año 1975 hasta prácticamente la actualidad.
Como ya he señalado, volví a España, en los primeros días de mayo del 1975.
Y tuve tiempo de vivir algunos primeros episodios históricos que terminarían desembocando en el gran cambio que iba a experimentar España…
Acompañé como intérprete a ciertos periodistas alemanes en sus reportajes sobre la situación de nuestro país. Y tuve la oportunidad de conocer a algunos hombres y mujeres que fueron, por su lucha, personas importantes, y algunos incluso protagonistas, en el proceso de la Transición y consecuentemente de la llegada de la Democracia.

(Aprovecho esta pequeña incursión en la memoria para mencionar a la persona que da nombre a esta Biblioteca en la que estamos: se trata del poeta Fernando Macarro Castillo, quien, como homenaje a sus padres, se puso el nombre de ellos: Marcos Ana. Entró en la cárcel en el año 1939 con 19 años y salió, gracias a una campaña de Amnistía Internacional, 23 años más tarde. Fue militante del PCE).

Mi primer libro: Escrito en la emigración

Comencé con esto de la poesía en Múnich, a donde había emigrado en el año 1964, cuando era un chaval de 19 años. Allí, y en esa época (por las razones que sea), comencé a escribir versos, poemas sueltos, y cosas por el estilo.
En Madrid, y unos años antes, había escrito alguna canción, que no llegué a enseñar a nadie.
No sería hasta principios de los 70 cuando conocí a Lorenzo Béjar —filólogo y por entonces profesor de español en la Escuela Municipal de Idiomas de Múnich—, y comencé a creer que podía escribir.
El periódico del Centro Español que hacíamos con unos medios más que modestos. (¿verdad, Tinín?) fue donde empecé a publicar algún poema.
Material había para escribir de la emigración tantas veces dolorosa y dura…
…Y fue gracias al Centro Español de Múnich y, sin duda, a Lorenzo, como vi publicado, en 1975, Escrito en la Emigración, solo unos meses antes de mi vuelta a España.

AMO DE TIERRA NINGUNA

A Teodoro García Hernández

Cruzan su cara mil surcos,
y aunque no me dice nada,
me emociona la mirada
de este hombre, tierra y mies.

Dejó allí abandonada
una tierra que no es suya,
una cosecha plantada
y un amo que ya no es

amo de tierra ninguna
desde que se vino él,
Teodoro García Hernández,
hombre de tierra y de mies,

hombre de siega y de trillas,
hombre, carne, sol y arcilla,
más hombre que el amo aquel
que le obligó de rodillas

primero a segar barato,
luego a trillar su mies,
a meterle el grano en sacos…
y a emigrarse después.

Segundo libro: Criba de tiempo y palabras

Durante los años 75 y 76 escribí un poemario titulado Criba de tiempo y palabras, en el que daba cuenta de algunos episodios de esa Transición a la vez que de mi vuelta a España después de 10 años de emigración…
Fue gracias a Cristina, mi mujer hoy, quien se encargó de mecanografiar y de llevar el original a la Asociación de Vecinos de Malasaña, que era quien convocaba un concurso literario.
Este libro obtuvo el Primer Premio de Poesía Malasaña, en 1977. El libro tardó nada menos que 18 años en ser publicado… (Yo es que siempre he sido muy lento para esto de las letras…).
Para los más veteranos, recordaros que este Premio se dio aquel año en que unos jóvenes ácratas se subieron desnudos a la estatua de Daoíz y Velarde.
La cosa no fue solo una fiesta, que sí que lo fue…, sino que también hubo porrazos, los que repartieron los entonces aún conocidos como «grises».

Me trasciende el problema,
que no se enjaulan mis cosas,
ni las tuyas compañero,
ni las tuyas compañera.

Que la gente, pueblo vivo,
vive, grita, lucha, lleva,
un clavel
escondido en la palma de la mano.

*    *    *

Así también me encuentro con una España de asfaltos, de fábricas, de compañeros, de gente. Y entre mi gente me encuentro. Y rompo así la aldaba que me quiere en mí mismo encerrar.
Un recuerdo para un grito: era otoño, y la gente corriendo decíamos al viento y con fuerza de futuro: ¡Amnistía! ¡Libertad!

Tercero: Geometrías de la no-memoria

Años más tarde, tuve la suerte de conocer a Emilio Pascual: quien me lo presentó está también hoy aquí, se llama Alfredo Alameda, novelista y entonces director de publicidad en el Grupo Anaya, donde los tres trabajábamos y a quien siempre le agradeceré aquella presentación.

Gracias a Emilio se publicaron mis Geometrías de la no-memoria. Él hizo todo para que fuese posible, y yo, una vez más, cobarde o tímido, o las dos cosas, me disculpé con no sé que excusa peregrina, cuando me dijo que debíamos ir a un acto en la Biblioteca Nacional, donde estaría algún editor que él conocía y a quien se proponía entregarle el original de Geometrías…

Se publicó, en el año 1986, en la Editorial Orígenes. Yo creo que este libro marca una inflexión en, por así decir, mi obra. Siempre ha sido el libro que menos elogios ha recibido y he de decir que hasta donde yo sé solo ha tenido dos buenos lectores: el primero, Emilio Pascual; el segundo, mi hijo Daniel. Quizá… el tercero haya sido Manuel López Azorín…

Fue la era mágica donde la mente
ocupo así su sitio: mágica-mente vivimos
y creímos que era vivir, hilvanar palabras,
hilvanar palabras…

… bellas las palabras… (engañosas, sí…,
     pero
tan bellas y sonoras: beso, cañas, juncos,
odres, versos, besos, blanco, flor, vino, enea, ave,
aire, lirio, agua, luna, fuego, invierno, azul,
adobe, alberca, tul.

Amor, barro, pliegue, jarcha, malvasía,
yerba, tierra, cielo, luz…).
…hilvanar palabras fue un paréntesis
y en cada una escondimos un poema
y en cada una encontramos un espacio
para acomodar la memoria
sin saber aún que no era nada la memoria,
sin saber aún que no existía…

Cuarto: Dos Espejos y un Entretanto

Así llegamos al año 1999 en que, otra vez gracias a Emilio, se publica en Libertarias Dos Espejos y un Entretanto
Aquí esa timidez de la que he hablado, o lo que sea, me llevó a hacerle una faena al editor.
Resulta que me llamó para decirme que el día tal…, a tal hora…, y en la caseta… número tal, firmaría ejemplares Ángel Velasco…
Bueno yo creo que no le entendí bien… Eso le dije al menos…
Y, por supuesto, no aparecí por la Feria del Libro… Con el consiguiente enfado del editor (¡absolutamente justificado!).
Ese poemario, tardó 10 años en ver la luz…
¡Menuda metáfora esta de la luz, dije entonces…!

Poema 10 (Espejo segundo)

Liberar al niño,
transgredir arteras costumbres
y adulteces,
jugar —para empezar y por ejemplo—
con las palabras:
des-adulterar al niño,
des-adulterar al infante.
O sea: no-adulterar al niño

Quinto: Cuadernos incompletos

El número 5 de los publicados se titula Cuadernos incompletos.
Aquí su historia tiene a otro… implicado, además de Emilio.
Fue el propio Manuel López Azorín, a quien no conocí hasta un día en que visitó Aderal, la empresa de mis hijos.
Después de un rato de charla, le asalté y le dije algo así como que si me haría el favor… de leer un original… y decirme… si le parecería que valdría la pena publicarse… y no sé cuantos etcéteras más.
Manuel, siempre tan atento, me dijo que «vale», que «lo leería, aunque no sabía cuánto tiempo tardaría en hacerlo», pues tiene un blog en el que da cuenta de todos los muchísimos libros que le llegan.
(Por cierto el blog se llama así: Blog del poeta Manuel López Azorín y vale la pena visitarlo).
Manuel lo leyó y me mandó un muy generoso comentario en un tarjetón que aún conservo. Más adelante, y cuando el libro se publicó, le hizo una magnifica crítica en su blog.
Yo le di las gracias y ahora lo quiero hacer de nuevo y públicamente: ¡Gracias, Manuel!

Poema 21

De los espacios públicos
prefiero los abiertos,
esos que tienen margaritas,
amapolas y bancos de madera,
los que albergan pájaros
y espíritus de besos;
los que, entre las gramíneas
del parterre
aún guardan rocío de incontinencias
apasionadas;
aquellos que guardan versos
en las copas de los árboles,
los que acomodan niños en su paisaje
sin lobos, brujas, ni caperucitas;
los que por sus repisados cami
de pisadas y risas de los enamorados
que se alejaron antes
de que los visitase alopecia,
celulitis, artrosis,
o sea,
mucho antes de que llegasen
con candados y cadenas,
Herr Alzheimer
y la Sra. Osteoporosis.

Sexto: Enhebrar la luz

El siguiente libro en aparecer en esta llamada «Biblioteca Ángel Velasco», cuyo nombre se debe a mi hijo Gustavo (a quien aprovecho para darle las gracias por el diseño de los libros y por todo lo que ha hecho para este acto y que hoy veis por aquí, a la vez que también se las doy a mis otros dos hijos Pablo y Daniel, que han hecho lo que no se ve, pero que también está…).

Digo que el libro se llama Enhebrar la luz y de él ya sabéis lo que os ha contado Manuel.

Poema 6

Las trenzas de las niñas
con su pelo de trigo,
sus ojos infinitos
donde cabía la vida
al enhebrar la luz
con sus ojos de espiga
que luego esparcían
hilando con pespuntes
de un albo hilo fino
—finísimo de luz—
hasta aquel horizonte
donde no había límites
de hitos ni fronteras
solo aquellas miradas
y los labios de yerba
de las niñas que urdían
jugando entre matojos
sonrisas enhebradas
para crear más luz…

… Envuelto en aquel mapa
me respiro y me veo,
me siento y me acompaño,
eso ya tan difícil
de poder conjugar…

(…)

No fue un niño triste:
tenía en el sobrado
un montón de semillas
para poder ahechar.
Y poco más…

Dar las gracias a Hugo, Erik, Iván y Valeria…, por esas miradas tan cercanas al niño del libro que a ellos está dedicado, miradas nobles y todavía inocentes y prometedoras de un futuro que les deseo largo y lleno de paz en una España también llena de paz, libertad y trabajo, lo que, como los más veteranos sabéis, no es poco… ni mucho menos…

Por último, daros las gracias a todos vosotros por vuestra asistencia, que, como uno no esta acostumbrado a estas cosas (ya me diréis una presentación cada 40 años: no sé si me va a dar tiempo a la próxima)… pues eso, que como uno no está acostumbrado… se emociona.

Por eso dejadme que lo exprese así:
Queridos amigos míos, os doy las gracias de todo corazón y os doy también un abrazo emocionado a cada uno de vosotros.

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