Corrector de palabras

Recuerdo hace años haber leído la historia de un hombre —poeta para más señas— que fue sobreviviendo lo mejor que la vida le dejó. Trabajó de administrativo, actor, periodista… en fin, digamos que donde podía.

Pero un día decidió abrir una pequeña empresa que se iba a dedicar a la creación de nombres. Exclusivamente.

Como es propio en estos casos, le dijeron que no fuera por ahí. Que eso no podía ser algo que diera dinero para subsistir.

El tiempo le dio la razón y de ahí Fernando Beltrán creó El Nombre de las Cosas, un estudio creativo que ha seguido creciendo y ha dado nombre a empresas ingentes.

Con todo, lo más bonito de la historia de Fernando Beltrán es la parte en que cuenta cómo definió su hija en el colegio a qué se dedicaba su padre: «Es poeta y nombrador».

Nombrador, una palabra preciosa que no recoge la RAE, pero que sí debiera.

Me apoyo en este ejemplo para ensalzar la figura de aquellos que mimamos la palabra, la oración y el párrafo. El conjunto de los vocablos que utilizamos para definirnos como personas.

En Oportet Editores nos encargamos de corregir palabras. De que todo esté bien conjuntado y de ser capaces de decir exactamente lo que queremos decir.

Unos nombran y otros corregimos palabras. No sé si se puede ser más afortunado.

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