Angers: paisaje con puente, catedral y río

Baja el río con mucho caudal acumulado, con mucha carga de memoria y tiempo; baja el río arrastrando linajes y apellidos, arroyos inmensos de sudor que siempre se concentran en las riberas bajas; baja el río con muchos ecos y lamentos, con lejanos estallidos de pólvora y revoluciones atrasadas.

Baja el río y al llegar al puente de Verdún se detiene un instante, con vocación de acuarelista, a dibujar las nubes instantáneas y el perfil tembloroso de las torres que coronan el edificio de la catedral.

Cruza la memoria y el tiempo bajo los arcos extendidos mientras bulle por encima de las piedras la velocidad y el ruido, el fulgor de lo instantáneo que se disuelve en su propio laberinto.

Frente al agua viajera, sorprende la presencia de la barca, solo insinuada en su vértice, inmóvil en el discurrir del agua, quieta frente a las urgencias de la prisa y las zozobras del tiempo.

Angers (Francia). La memoria líquida del río.
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