Santuario de Fushimi Inari Taisha

A los que tengan la oportunidad de visitar Japón, sugiero que se acerquen a Kyoto con el fin de conocer un lugar único y extremadamente interesante para los ojos del viajero occidental. Me refiero al santuario de Fushimi Inari Taisha, situado en las proximidades de la citada ciudad.

Destaca este complejo sintoísta por ser uno de los más antiguos de Japón (fue construido en el año 711) y el más frecuentado entre los 32 000 templos levantados para honrar el espíritu de Inari, deidad relevante en el país por ser la protectora de las cosechas, sobre todo las de arroz. Y siempre el arroz en Japón ha estado muy relacionado con la prosperidad económica.

El santuario encierra otra peculiaridad que lo hace mundialmente conocido: sus miles de torii (estructuras de bambú pintadas de rojo que se colocan formando una especie de portería de fútbol) que señalan los caminos que conducen a lo alto de la colina donde se alza el templo principal. La sucesión de torii configura un túnel o pasadizo techado que, a lo largo de cuatro kilómetros, acompaña al visitante en su ascenso. Debe saberse que los torii son el símbolo concreto de las donaciones hechas al dios Inari por particulares, familias o empresas como agradecimiento a la prosperidad alcanzada en los negocios.

Sucesión de torii en el santuario de Fushimi Inari Taisha.

Cada cierto tiempo, aparecen en el trayecto unas esculturas con forma de zorro. Son los llamados kitsune, estatuas con una llave en su boca que sirve para acceder al granero donde se guarda el arroz.

Si se asciende al final de la tarde, se puede gozar de una espléndida puesta de sol sobre las cumbres montañosas que rodean la ciudad de Kyoto.

Kitsune en el santuario de Fushimi Inari Taisha.

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