Ahorrar en corrección es perder dinero

Leía el otro día un artículo cuyo título era: «Internet saca lo mejor del idioma». Venía a aseverar que los malos textos se ven más porque aflora escritura que antes permanecía en privado.

«En este proceso en el que la escritura se convierte en pública, adquiere un valor diferenciador. Si leemos una opinión bien escrita, otra mal escrita y en ningún caso conocemos al autor, lo normal es hacerle más caso a la primera. Mucha gente es consciente de esto y hace el esfuerzo en mejorar», explicaba Álvaro Peláez, de la Fundéu, (por cierto, lugar de inexcusable visita).

La cuestión es que lo recordé inmediatamente cuando recibimos en el correo publicidad de una empresa de software. El texto del «Asunto» decía tal cual: «Informatize su empresa GRATIS con las nuevas versiones Senior 2012».

¿Conocen esa sensación de que la retina les quema? Pues algo así.

Me vino a la cabeza, entonces, otro de los interesantes párrafos del artículo mencionado; apuntaba que: «Según un estudio, las faltas pueden hacer perder a una web el 50% de las ventas». ¡Qué gran verdad!

Es probable que el producto de esta empresa sea bueno; eso no se puede dudar hasta probarlo, pero ¿no es verdad que algo así hace que uno arranque ya con ciertas reticencias?

Muchas empresas pasan por encima de detalles de este tipo, pero deberían pensar que hay profesionales que evitan que manchas de esta índole —demasiado difíciles ya de eliminar— ensucien su imagen de manera irremediable.

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